Emociones en Montaña Rusa

Uno de los síntomas más desafiantes de la menopausia no son los sofocos ni el insomnio, sino la montaña rusa emocional. Muchas mujeres sienten que pasan de la calma a la ira, de la risa al llanto, en cuestión de minutos. La sensación de perder el control puede asustar tanto como los cambios físicos.

Testimonios que lo dicen todo

Frases como:

  • “Perdí el control y eso me asusta.”
  • “Mi pecho es un tsunami de emociones.”
  • “Voy de cero a cien en segundos.”

revelan que no se trata de simples “cambios de humor”. Es un torbellino real que impacta en la vida cotidiana, las relaciones y la autoestima.

Qué ocurre en el cerebro y el cuerpo

La ciencia explica este vaivén emocional a través de la relación entre hormonas y neurotransmisores:

  • Estrógenos: regulan la serotonina, la hormona de la calma y el bienestar. Cuando caen, aumenta la vulnerabilidad a la tristeza y la ansiedad.
  • Progesterona: potencia el GABA, un neurotransmisor que relaja y apacigua. Su descenso puede dar lugar a irritabilidad y nerviosismo.
  • Cortisol: con el estrés crónico, se mantiene elevado, alimentando la sensación de tensión constante.

Este cóctel hormonal puede hacer que una pequeña discusión se sienta como una tormenta y que el estrés del día se viva como una avalancha imposible de sostener.

Más allá de la biología

Las emociones no dependen solo de la química. En la menopausia también influyen:

  • La carga mental: muchas mujeres sostienen hijos adolescentes, padres mayores y trabajos exigentes al mismo tiempo.
  • La cultura del control: mujeres acostumbradas a tener todo bajo orden sienten angustia cuando ya no pueden “dominar” lo que sienten.
  • La narrativa social: si se nos dice que estamos “histéricas” o “locas”, lo que ya era difícil se vuelve vergonzoso.

Por eso, muchas viven las emociones como una amenaza, cuando en realidad son mensajes que necesitan ser escuchados.

Mi experiencia personal

Yo misma viví este torbellino. Había días en que me sorprendía reaccionando con enojo desmedido por cosas mínimas, o llorando sin razón aparente. Al principio me juzgaba: “¿Qué me pasa? ¿Por qué estoy tan cambiante?”

Con el tiempo entendí que no era debilidad ni locura. Era mi cuerpo diciéndome que había llegado la hora de aflojar el control, de soltar viejas exigencias y de aprender a sentir de otra manera.

La metáfora del mar

Las emociones en la menopausia se parecen al mar. A veces calmo, a veces con mareas suaves, otras con olas intensas que parecen arrasar con todo. No podemos frenar el mar ni detener la marea. Pero sí podemos aprender a surfearla, a respirar en medio de la ola y esperar a que pase.

Estrategias prácticas

Aunque no se pueda “apagar” la montaña rusa, sí es posible suavizarla y aprender a convivir con ella:

  1. Respiración consciente: inhalar profundo, exhalar lento, repetir 5 veces cuando sientas que la emoción desborda.
  2. Journaling emocional: escribir cada noche cómo te sentiste, sin juzgarte, solo para sacar lo que pesa dentro.
  3. Identificar detonantes: café, pantallas nocturnas o discusiones recurrentes pueden intensificar la irritabilidad.
  4. Movimiento liberador: danza consciente, caminatas o yoga ayudan a regular la energía acumulada.
  5. Redes de apoyo: hablar con otras mujeres normaliza lo que parece “locura” y devuelve calma.

Reflexión final

La montaña rusa emocional de la menopausia no es un error: es una invitación a sentir distinto. Sí, puede ser incómoda y agotadora. Pero también puede abrirnos a una vida emocional más auténtica, menos reprimida y más conectada con lo que somos en esencia.

No se trata de apagar la tormenta, sino de aprender a bailar bajo la lluvia.

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